El cerebro adicto
El cerebro es una de las partes del cuerpo más
complejas y delicadas. Del cerebro dependen los sentimientos, la manera de
pensar, nuestro mundo interior y la capacidad de relacionarnos con otras
personas. Las drogas inciden de manera directa sobre él e interfieren en su
funcionamiento. Las drogas actúan sobre el sistema límbico, que está en la
parte más interna del cerebro, y provocan una sensación artificial de placer.
Sin embargo, el cerebro no está preparado para recibir estos estímulos. El uso
repetido de drogas afecta al funcionamiento del sistema límbico e inicia el
proceso de adicción.
Una droga es una sustancia que puede modificar el
pensamiento, las sensaciones y las emociones de la persona que la consume. Las
drogas tiene la capacidad de cambiar el comportamiento y, a la larga, la manera
de ser.
Algunas drogas se consideran legales y otras,
ilegales. La consideración de un tipo de droga como legal (como sucede con el
alcohol o el tabaco) implica tan solo una regulación diferente de la producción
y de la comercialización, y en ningún caso quiere decir que no sea peligrosa.
Todas las drogas comportan un riesgo y no existe consumo
alguno que pueda considerarse totalmente seguro. El riesgo resulta de la
combinación de tres factores: los efectos que provoca la sustancia, la manera
de utilizarla (dosis, forma de administrarla, efectos que quieren obtenerse con
ella) y la vulnerabilidad del consumidor.
Las drogas no solo perjudican a la persona que las
toma. A su alrededor muchas otras personas padecen sus consecuencias. Las
drogas interfieren en la relación con el entorno, la familia y el trabajo, y
pueden llegar a comprometer seriamente el proceso de aprendizaje, especialmente
en el caso de los jóvenes y adolescentes. Además, las drogas incrementan el
riesgo de sufrir todo tipo de accidentes.
Por todo ello, además de las consecuencias
individuales, es toda la sociedad (en mayor o menor medida) la que sufre los
problemas de las drogas. Y estos problemas son de todo orden: sanitario,
económico, cultural, de inseguridad, etc.
No es extraño, por lo tanto, que las drogas supongan
una preocupación colectiva ni que, para hacer frente a sus consecuencias,
muchos países hayan puesto en marcha políticas de prevención y rehabilitación,
con un elevado coste económico.
En un mundo globalizado, cada vez es más difícil
distinguir entre países productores y países consumidores de drogas. En la
actualidad, los países consumidores también producen (plantas y drogas sintéticas),
mientras que en las zonas de producción primaria (de opio o de hojas de coca)
el consumo aumenta día tras día. Además, desde hace mucho, hay drogas legales
(como es el caso del alcohol) que se producen y consumen en gran parte del
planeta.
Por otro lado, los grupos que se benefician con el
tráfico ilegal han desarrollado formas muy complejas de producción,
comercialización y blanqueo de los beneficios económicos, que han terminado por
involucrar a una buena parte de los países.
Consecuentemente, también ha sido necesario
establecer convenios y acuerdos internacionales de colaboración para afrontar
la situación.
cambios que las drogas provocan en el cerebro
Afectan
la comunicación del cerebro.
Interfieren la manera en la que las neuronas
normalmente envían, reciben y procesan la información.
La adicción es una enfermedad del cerebro que
repercute en la vida social, familiar y personal de quien la padece.
Alteran
la producción de neurotransmisores.
Algunas drogas como la marihuana y la heroína tienen
una estructura muy parecida a la de algunos neurotransmisores que nuestro
organismo produce de manera natural. Por ello engañan a las neuronas y las
activan de manera anormal.
La dopamina, neurotransmisor que se libera cuando
hacemos algo que nos gusta mucho, como ver a alguien que nos atrae o subirnos a
un juego mecánico, se libera de 2 a 10 veces más que lo que produce normalmente
nuestro cuerpo. Esto ocurre casi inmediatamente después de consumir drogas como
anfetaminas o cocaína.
Este efecto de la dopamina es tan poderosa que motiva
fuertemente a las personas a consumir drogas repetidamente. Sin embargo, esta
sensación es artificial y pasajera.
Las drogas afectan el delicado equilibrio que el
sistema nervioso mantiene en el interior del organismo y con el medio que lo
rodea; restablecerlo, cuando es posible, no es tarea fácil, pero tampoco
imposible.
Modifica
los sistemas cerebrales relacionados con sentirse bien.
Los alucinógenos disocian la conciencia, engañan al
cerebro y le hacen creer que existen imágenes, sonidos y colores que no
existen.
De igual manera que bajamos el volumen del radio
cuando está muy alto, el cerebro se ajusta a las oleadas abrumadoras de
dopamina produciendo menos o evitando que las neuronas reciban grandes
cantidades de este neurotransmisor.
Alteran
funciones del pensamiento.
Los cambios en el cerebro ocasionan, entre otras
cosas:
- · Dificultad para tomar decisiones.
- · Disminución de la memoria y la atención.
- · Cambio repentino de un estado de ánimo a otro, por ejemplo, de la tranquilidad a la angustia.
- · Pérdida de la habilidad para aprender nuevas cosas.
- · Alteración de los sentidos, y ver el mundo distorsionado o escuchar cosas que no existen.
Durante gran parte del siglo pasado, los científicos
que estudiaban el abuso de drogas trabajaban a la sombra de poderosos mitos y
conceptos erróneos acerca de la naturaleza de la adicción. Cuando los
científicos comenzaron a estudiar el comportamiento adictivo en la década de
1930, se pensaba que las personas adictas a las drogas carecían de moral y de
fuerza de voluntad. Estos puntos de vista moldearon las respuestas de la
sociedad ante el abuso de drogas, tratándolo más como un fracaso moral que como
un problema de salud, lo que llevó a poner énfasis en el castigo y no en la
prevención y el tratamiento. Hoy en día, gracias a la ciencia, nuestros puntos
de vista y nuestras respuestas ante las adicciones y otros trastornos causados
por el consumo de sustancias han cambiado drásticamente. Los innovadores
descubrimientos sobre el cerebro han revolucionado nuestra comprensión del
consumo compulsivo de drogas, lo que nos permite abordar el problema de manera
eficaz.
Como resultado de la investigación científica,
sabemos que la adicción es una enfermedad que afecta el cerebro y la conducta.
Hemos identificado muchos de los factores biológicos y ambientales y estamos
comenzando a investigar las variaciones genéticas que contribuyen al desarrollo
y al avance de la enfermedad. Los científicos usan estos conocimientos para
desarrollar enfoques eficaces de prevención y tratamiento que reduzcan el
impacto negativo que el abuso de drogas causa en individuos, familias y
comunidades.
A pesar de estos avances, muchos hoy en día no
entienden por qué las personas se vuelven adictas a las drogas ni de qué manera
estas modifican el cerebro, propiciando su consumo compulsivo. Este folleto
tiene como objetivo cubrir ese vacío de conocimiento, proporcionando información
científica acerca de la enfermedad de la drogadicción. Esto incluye las
numerosas consecuencias nocivas del abuso de drogas y los enfoques básicos que
se han desarrollado para prevenir y tratar los trastornos ocasionados por el
consumo de sustancias. En el Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas
(NIDA), creemos que una mayor comprensión de los conceptos básicos de la
adicción posibilitará que la gente tome decisiones informadas en sus vidas,
adopte políticas y programas basados en la ciencia que reduzcan el consumo y la
adicción a las drogas en sus comunidades, y apoyen la investigación científica,
que permitirá mejorar el bienestar de la nación. (Volkow)
Tipos de drogas
·
·
Depresores:
alcohol, sedantes, disolventes volátiles.
·
Opioides:
morfina, heroína.
·
Alucinógenos:
LSD, cannabis.
Efectos crónicos a largo plazo y efectos a corto
plazo
Largo plazo: Diversas enfermedades como cirrosis hepática, cáncer de
pulmón, infección por hepatitis B y C
Corto plazo: Muerte por sobredosis, accidentes debido a defectos en la
coordinación física, suicidios, agresiones
CONSEJOS
PARA AYUDAR A UNA PERSONA ADICTA
No intentes convencer a un
adicto de que abandone el alcohol o las drogas cuando este intoxicado/a. Debes comprender que las ganas de seguir consumiendo
por parte de un adicto, van a ser más fuertes que los regaños, súplicas o
lágrimas de alguno de sus seres queridos que infructuosamente intenta
convencerle de que abandone este mal camino.
Por norma
general, el adicto llega a vislumbrar que sus intoxicaciones dañan a algunos de
sus seres queridos y a medida que más le solicitan que no consuma, se va a
rebelar y a continuar consumiendo para demostrarles que sabe lo que hace y que
va a dejar de consumir cuando quiera y no cuando se lo digan.
No le digas mentiras. Es mejor enfrentar los hechos con honestidad.
Háblale de que estás enterado/a de su consumo de drogas y alcohol, de las
consecuencias negativas y de que existen algunas soluciones, mismas de las que
ya se debe de estar informado/a.
No lo califiques de vicioso/a o de persona débil,
sin fuerza de voluntad.
Menciónale que tiene un problema y que puede ser
atendido a tiempo.
A la mayoría de los adictos les causan culpa y
vergüenza los actos de mal juicio que cometen intoxicados y si se les insiste
en que lo que padecen es solo un problema, se sentirán menos incómodos y
probablemente soliciten ayuda.
No lo sobreprotejas. Permítele que enfrente y arregle las consecuencias
negativas de sus actos.
No lo amenaces con algo que no vas a cumplir o que
solamente cumplirás de modo momentáneo.
Muchos adictos siguen consumiendo y creando
problemas dentro de la casa ya que saben que sus seres queridos no les van a
cumplir sus amenazas o que solamente lo harán por un corto período de tiempo.
Procura no discutir ningún tema importante cuando se
encuentre intoxicado/a.
Los sentimientos de culpa que tienen los impulsan a
tratar de arreglar o manipular todo a su favor y así evitar las consecuencias
de sus actos de mal juicio.
OPINIÒN PERSONAL
Nuestros antepasados se drogaban o se estimulaban
con drogas naturales como el peyote o la marihuana, para aguantar jornadas muy
duras de trabajo. Algunos sacerdotes lo hacían para llegar a hablar con los
Dioses y se tenían como uso medicinal, para curar ciertas enfermedades. Al
pasar de los años se prohibieron con el argumento de que provocaban muertes, de
ahí deriva que las drogas son dañinas para la salud.
Hasta el día de hoy hay drogas naturales y drogas
sintéticas, que son derivadas de las naturales y algunas hasta hace poco estaban
incluidas en medicamentos para el resfriado común.
En muchas culturas el auge fue tal que las empezaron
a industrializar, le dieron el poder de ser más adictivas por lo tanto más
dañinas.
Se dice que el gobierno de EU las prohibió para que
su valor incrementara, en las provincias de Medio Oriente la heroína tenía
tanto valor que las economías dependían de ello. Así la población anglosajona habida
de tener estimulantes para sentirse bien y para olvidar sus problemas, las
empezó a consumir.
Hasta en el deporte, las drogas son tan sofisticadas
que la ciencia actual no las puede detectar tan fácilmente en atletas en
algunos casos ya que son combinadas de manera que puedan alterar resultados en
laboratorio.
Las personas que empiezan a consumir una droga lo
hacen en su mayoría jóvenes, ya sea por moda, por imitación, por aceptación, o
por curiosidad. Al probarlas tienen esa sensación de estimular los sentidos, y
así consumen cada día más, lo que provoca una adicción.
El cuerpo se adapta fácilmente a las drogas. El
cerebro actúa de tal forma que requiere de un consumo en mayor cantidad.
El daño que se consigue no solo es a la salud,
socialmente se ha visto que las drogas afectan el entorno familiar, laboral y
de convivencia, generando en los adictos un aislamiento que los lleva a vivir
en la calle y muchas veces sin tener la opción de apoyo o ayuda.
Al considerar a las adicciones como una enfermedad,
podemos considerar que son tratables y que puede llegar a superarse con el
tratamiento adecuado y la atención de personas capacitadas.




Tu texto académico bastante explicito la información muy interesante para conocer mas sobre el tema.
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